Terrible reconstrucción del crimen de Julián Álvarez: discusión camino al Perrando, excusas y dominación
Hay un testimonio incorporado a la resolución que permite aproximarse a lo que habría ocurrido detrás de las paredes de la casa.
La Fiscalía reconstruyó las últimas horas de Matías Julián Álvarez Guardia: una salida nocturna, una discusión en su casa, el llamado desesperado que realizó cuando ya estaba herido y la carrera hacia el Hospital Perrando.
Horas antes de morir, Matías Julián Álvarez Guardia y Victoria Cantero habían salido juntos. Un testigo declaró que cerca de las 3.30 de la madrugada los encontró en el boliche Conejo Negro, se abrazaron y ella incluso hizo una broma que, vista desde hoy, adquiere otra dimensión: "Por hoy éramos novios, mañana no sabemos". El mismo joven aseguró que aquella noche "estaban re bien". Pocas horas después, la escena sería completamente distinta.
Según la reconstrucción que la fiscal Ana González de Pacce incorporó al dictar la prisión preventiva, alrededor de las 7 de la mañana del domingo 2 de agosto, la pareja estaba dentro de la vivienda de Julián, en el barrio 100 Viviendas CGT de Resistencia. Allí comenzó una discusión y, para la acusación, Cantero tomó un cuchillo Tramontina de mango negro y le provocó cuatro heridas: una en la base del cuello, otra en un brazo, una tercera en el antebrazo y otra en el tórax, sobre la región clavicular.
"Dame mis cosas y el celular": después, silencio
Hay un testimonio incorporado a la resolución que permite aproximarse a lo que habría ocurrido detrás de las paredes de la casa. Una vecina cuya habitación linda con el comedor declaró haber escuchado una fuerte discusión. Según relató, oyó a Victoria gritar: "Dame, hijo de puta, mis cosas y el celular". Después ocurrió algo que la mujer recordó especialmente: "Todo quedó en silencio, no se escucharon más gritos ni ruidos".
Julián todavía estaba consciente y fue él mismo quien pidió ayuda. Llamó al hermano de Victoria, que además era amigo suyo. En su primera declaración, el hombre contó que atendió el teléfono y escuchó a Julián decir: "Me cortó, me está sangrando mucho, ¿qué hago?". De fondo, aseguró haber reconocido la voz de su hermana diciendo: "Contale que me rompiste todo el celular". En una ampliación posterior precisó que las comunicaciones se produjeron aproximadamente a las 7.13 y 7.16 de la mañana.
Crimen de Julián Álvarez: las fotos de medicina legal
El hermano salió inmediatamente hacia la casa junto a su pareja. Cuando ingresó encontró a Julián sentado en un sofá, sin remera, decaído, con una mano sobre el pecho y sangre en el cuerpo. Le decía que le dolía. Lo levantó como pudo y comenzó a trasladarlo hacia el auto para llevarlo al Hospital Perrando. Victoria también subió al vehículo. "Fati, tengo frío"; "me duele"; "me cuesta respirar"
La declaración de la mujer que acompañaba al hermano de Cantero aporta uno de los relatos más detallados de esos minutos. Contó que cuando vio salir a Julián de la casa estaba pálido, sudoroso y frío, y entendió que no podían esperar una ambulancia. Intentó comunicarse con emergencias a las 7.29 y 7.30, pero aseguró que no obtuvo respuesta. Entonces se sentó atrás junto al joven y comenzó a comprimirle la herida mientras avanzaban hacia el hospital.
Julián todavía hablaba. "Fati, tengo frío", le dijo. Ella se quitó el buzo y lo tapó. Durante el trayecto intentó mantenerlo consciente mientras el conductor avanzaba a toda velocidad hacia el Perrando. Después el joven volvió a hablar: "Me duele". Y cuando ya estaban llegando al hospital pronunció otra frase: "Me cuesta respirar". La mujer declaró que intentó acompañarlo haciendo ejercicios de inhalación y exhalación hasta que llegaron a la guardia.
Mientras eso ocurría en el asiento trasero, adelante Victoria y su hermano discutían. La testigo recordó que él le preguntó qué había pasado y que Cantero, mientras lloraba, respondió: "¿Vos qué vas a hacer si te están pegando?".
Esa afirmación coincide con la primera explicación que la acusada dio de manera informal: ante un policía manifestó que había discutido con Julián y que, al defenderse, le había provocado una lesión con un elemento punzante.
Esa hipótesis de una agresión previa forma parte de la discusión que todavía atraviesa el expediente. Cantero presentó lesiones cuando fue examinada horas después: eritemas, excoriaciones y una equimosis en distintas partes del cuerpo. Sin embargo, el médico policial que posteriormente declaró ante la Fiscalía consideró que eran lesiones leves y sostuvo que, desde su perspectiva médico-legal, parecían más compatibles con "un agarre o empujón" que con una agresión física de mayor entidad. También señaló que en su examen no constató una lesión nasal. La imputada, por su parte, se abstuvo de declarar formalmente tanto en su primera indagatoria como en la ampliación realizada este martes, por lo que todavía no expuso ante la Fiscalía su propia reconstrucción completa del episodio.
Dos litros de sangre y una lesión vascular
En el Perrando comenzó una desesperada intervención quirúrgica. La historia clínica reproducida en la resolución describe que los médicos debieron abrir el esternón y ampliar la incisión por debajo de la clavícula para intentar alcanzar una grave lesión vascular en la zona yugulo-subclavia. A las 10.05 Julián entró en paro cardíaco. Los profesionales realizaron maniobras de reanimación, pero no respondió y a las 10.30 fue declarado muerto.
La autopsia terminó de dimensionar el daño interno: en la cavidad pleural derecha había aproximadamente 2.000 mililitros de sangre con coágulos, además de una lesión cortante en el pulmón. La conclusión del Instituto Médico Forense fue que Julián murió por "shock hipovolémico producido por herida de arma blanca".
Las nuevas pruebas que se incorporaron en la causa Julián Álvarez
La resolución no se limita, sin embargo, a reconstruir aquella madrugada. González de Pacce incorporó numerosos testimonios de familiares, amigos y vecinos y realizó una valoración particularmente severa sobre la relación. Para la fiscal, esas declaraciones describen "un círculo de violencia física, sentimental y económica" ejercido de manera prolongada por Cantero sobre Julián y un contexto de "dominación y agresión". Se trata de la interpretación de la acusación en esta etapa del proceso y no de una sentencia definitiva.
Ese conjunto de elementos llevó este martes a la fiscal a considerar que existen indicios suficientes, con el grado de probabilidad exigido en esta instancia, sobre la participación de Victoria Cantero y además riesgos procesales que, según sostuvo, impiden reemplazar el encierro por una medida menos gravosa. Por eso dictó su prisión preventiva como presunta autora de homicidio agravado por el vínculo, delito que contempla prisión perpetua.
La preventiva era una resolución esperada. Lo que hasta ahora no se conocía con este nivel de detalle era la historia que la Fiscalía construyó para fundamentarla: una pareja que horas antes había sido vista compartiendo una salida, una discusión detrás de una pared, un silencio repentino y, minutos después, un joven de 29 años que todavía tuvo fuerzas para tomar el teléfono y preguntar qué debía hacer mientras se desangraba: "Me cortó, me está sangrando mucho, ¿qué hago?".
admin
Comentarios
Deja tu comentario