Memoria y deuda: 34 años del atentado a la Embajada de Israel sin que se haga justicia
El ataque sigue impune y se mantiene como una herida abierta en la memoria colectiva, ante lo que fue el primer atentado terrorista internacional en suelo argentino.
El 17 de marzo de 1992, una explosión destruyó la Embajada de Israel en Buenos Aires dejando al menos 22 muertos y más de 200 heridos. El ataque sigue impune y se mantiene como una herida abierta en la memoria colectiva, ante lo que fue el primer atentado terrorista internacional en suelo argentino.
A las 14:45 de una tarde cálida del 17 de marzo de 1992, el centro porteño se convirtió en escenario de una de las mayores tragedias de la historia argentina. Una camioneta cargada de explosivos se estrelló contra la sede diplomática israeli, en la esquina de Arroyo y Suipacha, en la ciudad de Buenos Aires. Segundos después la explosión redujo el edificio a escombros.
El atentado contra la Embajada de Israel marcó un punto de inflexión. Fue el primer ataque terrorista internacional perpetrado en el país.
La onda expansiva no solo destruyó la sede diplomática. También arrasó con la iglesia Madre Admirable, un hogar de ancianos y una escuela, todos edificios vecinos. En cuestión de instantes, el barrio quedó cubierto de polvo. vidrios y silencio.
El saldo de víctimas sigue siendo, incluso hay, motivo de precisión histórica. La cifra más aceptada oficialmente indica 22 muertos y 242 heridos. Otras reconstrucciones elevan el número a 29 fallecidos, debido a dificultades en la identificación de restos tras la explosión.
Entre las víctimas hubo diplomáticos israelíes, empleados argentinos, obreros, religiosos, ancianos y transeűntes. Incluso niños de un jardín de infantes resultaron heridos.
ATENTADO SIN CONDENADOS
El ataque fue reivindicado por organizaciones vinculadas al grupo Hezbollah, aunque la causa judicial nunca logró condenas firmes. La investigación quedó bajo la órbita de la Corte Suprema de Justicia, en un proceso que, más de tres décadas después, continúa sin responsables juzgados, convirtiéndose en uno de los símbolos de la impunidad en la Argentina contemporánea.
Investigaciones privadas fueron dejando en evidencia la participación del régimen de Irán como autor ideológico de este atentado y del siguiente que destruiría la sede de la AMIA, el 18 de julio de 1994.
Cada 17 de marzo, el país conmemora el Día de la Memoria y la Solidaridad con las Victimas, una fecha incorporada al calendario oficial para recordar el atentado y sus consecuencias.
En los actos conmemorativos se repiten los nombres de las víctimas y se renueva un reclamo persistente: verdad y justicia. A más de tres décadas, el atentado a la Embajada de Israel no solo permanece como una herida abierta, sino también como el inicio de una serie de ataques que marcarían profundamente a la sociedad argentina en los años siguientes.
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